Una 'extrañeza' que merece la pena visitar
Situada entre dos ríos, el Júcar y el Huécar, Cuenca es una extrañeza en sí misma. Muchos dicen que esta ciudad es armonía y convivencia perfecta entre la naturaleza y la ciudad. Un lugar que parece romper las reglas en muy poco espacio y que solo permite conocerla a fondo si se recorre a pie. Una excepción que merece la pena visitar.
Hola, soy Conquense a pesar que llevo en Valencia muchos años, siento un placer inmenso cuando cruzó el pantano de Contreras, un hormigueo en el estomago, y digo ya estoy en casa.
Soy nacida en la Plaza mayor y criada en las 500 viviendas, hasta los14 años, la verdad es que Cuenca es Unica, sus gente sus parques y sobre todo la parte antigua, es una pasada.
Mi consejo a quien vaya es andar, disfrutar del paisaje y comer, estä el Meson las llaves que se come de lujo y barato y despues a tomar cafe y un buen pastel a Carreteria.
Pasar un dia en Cuenca es cargar pilas para toda la semana.
Una Conquense que no olvida su tierra
Carmen
Cuenca es una ciudad peciosa, ya que a su patrimonio hisórico se suma el patrimonio natural, único e inigualable en un casco urbano.
Algo a reseñar, es su Museo de Arte Abstracto, enclavado en el interior de las Casas Colgadas.
También cuenta con una oferta gastronómica excelente. Entre muchos otros, si existe el restaurante San Nicolás y está situado en la zona donde lo han descrito, una de las calles más pintorescas del casco antiguo de Cuenca, además de tener un reconocido y merecido prestiguio.
No puedo terminar, sin mencionar la balleza de sus parajes en general y, en particular, la zona de la Serranía, que merece una visita que os llenará de paz.
El que ha hecho esta miniguía de fin de semana, se ha lucido. Al menos ha acertado con el nombre del restaurante. Sí se llama Restaurante San Nicolás , pero concretamente es el de Granada.











































Plaza Mayor y AyuntamientoPartimos desde la Plaza Mayor, con su peculiar forma de trapecio. Este es el "kilómetro cero" de Cuenca y el centro neurálgico de la ciudad, pues es el espacio abierto más grande y transitado del casco histórico. En el lado sur se aprecia una de sus primeras joyas arquitectónicas: la fachada barroca del Ayuntamiento. Al otro lado, nos encontramos un edificio barroca rosa pálido, el Convento de las Petras, del siglo XVI.top










El orgullo de CuencaA la derecha aparece la Catedral de Nuestra Señora de Santa María y San Julián o de Nuestra Señora de Gracia, abierta de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 h; los sábados de 10.00 a 19.00 h; y los domingos, de 10.00 a 18.00 h. Dicen que comenzó a construirse gracias a Leonor de Inglaterra, esposa de Alfonso VIII. No podemos perdernos los dos órganos del siglo XVIII, que funcionan perfectamente, ni el efecto que producen las luces que dejan pasar las espectaculares vidrieras. Es habitual ver a las personas mirando al techo durante varios minutos, pues es allí donde podemos apreciar muchas de las maravillas de esta catedral.top










Casas colgadas, que no colgantesAl salir de la catedral tomamos a la izquierda la calle del Obispo Valero, donde se inicia una ligera bajada, hasta la calle Clavel. A unos 75 metros, giramos a la izquierda por la calle San Martín, que nos conduce a las famosas Casas Colgadas. Se cree que las casas tienen origen árabe, pero las actuales datarían del siglo XIV o XV. Se llaman colgadas, y no colgantes, porque están sujetas a la pared sobre el río Huécar, no suspendidas en el vacío. Para comer, recomendamos el Mesón de las Casas Colgadas, un sitio perfecto por dos motivos: las vistas y su carta, donde degustaremos platos locales como el ajoarriero o el morteruelo.top







Al otro lado del HuécarEn Cuenca, caminar es inevitable, así que ha llegado el momento de afrontar una pequeña excursión. Cruzamos el Puente de Hierro de San Pablo, con 100 metros de desnivel. Esta joya de la arquitectura industrial se levantó en 1902. Del otro lado del Huécar, a mano derecha, destaca la presencia del Convento de San Pablo, del siglo XVI, que actualmente es un Parador Nacional.top










Cena en un Sol de RepsolPara la cena, recomendamos el Restaurante Raff, con un Sol Repsol. En esta conocida casa de comidas la barra está alrededor de la cocina, al estilo asiático. De este modo se puede ver en acción al chef José Ignacio Herraiz. Entre sus creaciones son indispensables las albóndigas de choco o el canelón de ajoarriero. Después, tomamos el pulso a la noche conquense gracias a tres zonas con locales animados: La Calle, La Estación y, obviamente, el casco histórico.top










La plaza de la MercedEn la plaza de la Merced encontramos varios lugares de interés: el Convento de las Santísimas Esclavas del Santísimo Sacramento, conocidas como las Blancas, y la Iglesia de la Merced que ocupan el espacio del antiguo palacio de la poderosa familia Hurtado de Mendoza.top









Cuenca subterráneaA 150 metros en la calle Alfonso VIII se encuentra la entrada al refugio antiaéreo de la Guerra Civil. Se trata de una visita curiosa y sorprendente. Se construyó aprovechando unas cuevas anteriores, que funcionaban como viviendas y que el ayuntamiento expropió a finales del siglo XIX. Se pueden visitar de 12.00 a 14.00 y de 16.30 a 19.30 h; y las visitas guiadas duran veinte minutos. Este es el punto de partida de un recorrido por la Cuenca subterránea, que se completará con la apertura de otros dos refugios y de la cripta de San Andrés.top










Edificios singularesDesde la calle Alfonso VIII, unos pequeños pórticos, a nuestra derecha, son la entrada al barrio de San Martín. Las fachadas de estos edificios dan a la calle, pero sus traseras bajan 3 o 4 niveles más por la pared vertical que se asoma a la Hoz del Huécar. Por eso, vistos desde el otro lado, a estos edificios se les conoce como las casas hondas o los rascacielos de San Martín.top










Almuerzo en San NicolásRegresamos por la calle Alfonso VIII hacia la Plaza Mayor. La cruzamos y cogemos la calle que sale a la derecha, bordeando el Convento de Las Petras. Se trata de la calle de San Pedro. Andamos cien metros hasta el restaurante San Nicolás, recomendado por Guía Repsol, que es célebre por sus jornadas gastronómicas dedicadas a la caza. No se puede uno perder recetas como el ajoarriero, el atascaburras o las migas ruleras.top









Visita a San MiguelEncaramada sobre el Júcar, se encuentra la Iglesia de San Miguel. De origen románico, se remodeló en el siglo XVIII. Solo está abierta durante la Semana de Música Religiosa, una de las actividades más importantes de la Semana Santa conquense.top









Callejeando y haciendo comprasAscendemos por la empinada Bajada de San Miguel, que nos deja en la parte posterior del Ayuntamiento. Es un buen momento para recorrer sin prisas la calle Alfonso VIII y entrar en las tiendas de cerámica (Adrián Navarro), de artesanías o de productos de la tierra. En La Alacena, podremos comprar quesos, vino, miel y platos tradicionales envasados.top



























