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Actualizado: 20/06/2012 | Por Texto: Gemma Cardona. Fotos: Òscar Rodbag., www.elle.es
Ripollés, sigue la huella medieval

De Ripoll a Camprodón



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Empezamos la ruta en la capital. Concretamente, en la plaza del Monasterio y su adyacente, Abat Oliva, centro neurálgico de la ciudad.

Te dará una idea de la importancia de Ripoll. Aquí está la bonita iglesia de Sant Pere, el Ayuntamiento, la Oficina de Turismo y el monasterio benedictino de Santa María. Este último, conocido como la cuna de Cataluña, fue fundado por el rey Guifré el Pelós en el siglo IX con la intención de ayudar a la repoblación de la zona, y con el tiempo se convirtió en uno de los centros culturales más importantes de Europa, y sin duda uno de los monasterios más importantes de Cataluña hasta el siglo XV.

Destaca su magnífica portalada del año 1150, que imita un arco triunfal. Hoy en día quedan en pie, tras una remodelación, la basílica, el claustro y la residencia del vicario (actualmente sede del ayuntamiento). La entrada general cuesta 3 euros.

Partiendo de la plaza, date una vuelta por el casco antiguo. Puedes hacerlo por tu cuenta o apuntarte a los recorridos que organiza la Oficina de Turismo (el precio depende de la ruta. Tél. 972 70 23 51).

En todo caso, para en Can Junyent (calle Sant Pere) o Can Costa (plaza del Ayuntamiento) y compra algunas carícies o moxaines, unos deliciosos pastelitos típicos de la ciudad creados en el siglo IX.

Gótico y románico

Dejando Ripoll, sigue la C-26 hasta el monasterio de Sant Joan de les Abadesses, el otro centro administrativo del Ripollés. No tardarás más de 15 minutos en llegar. Tómate tu tiempo para pasear por su precioso claustro gótico.

Coge luego la C-38 para llegar a Camprodón. Aquí se encuentra, además del sobrio monasterio de Sant Pere de Camprodón, de mediados del siglo X, un pueblo con un importante pasado románico.

Compruébalo visitando el puente Nuevo, un conjunto monumental histórico único del siglo XII y la iglesia de Santa María (muy cerca del monasterio). En el centro, prueba los platos del restaurante El Pont 9 (camino Cerdanya, 1, Tél. 972 74 05 21). Después, date una vuelta por el paseo Maristany. Y una curiosidad: ¿sabías que el compositor Isaac Albéniz nació aquí? Si te interesa su obra, puedes visitar el museo dedicado a su figura.

Desde Camprodón, vale la pena que hagas dos escapadas de una mañana para ver, por un lado Beget, un pintoresco pueblecito que ha conservado intacto su aire medieval y por otro, la iglesia de Santa Cecilia de Molló (casi en Francia).

A Beget se llega siguiendo la C-38. Aquí, visita la bonita iglesia de Sant Cristòfol, del siglo XII. Normalmente está cerrada, pero en su puerta verás un cartel indicando qué vecino tiene las llaves.

Vale la pena ir a buscarlas, porque en su interior verás la interesante Majestad de Beget, una imagen de Cristo del siglo XII, y con nada menos que dos metros de altura.

¿Conoces al conde Arnau?

Para saber más sobre la región, en el Palacio de la Abadía de Sant Joan de les Abadesses (Tél. 972 72 05 99) está el Centro de Interpretación del mito del Conde Arnau, donde aprenderás más sobre este personaje (3,50 euros y gratis los niños). También ofrecen visitas guiadas durante los fines de semana y en verano. En el complejo, además, se organizan distintas actividades y hay una interesante sala de exposiciones.

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