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Actualizado: 16/01/2012 | Por Texto y Fotos: Kris Ubach y Ricardo de la Riva, www.elle.es
Montalcino, una Toscana diferente

Montalcino, cuna del buen beber



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Esta coqueta villa medieval nació con vocación militar, siendo enclave defensivo para los etruscos primero, y para florentinos y sieneses posteriormente. Fueron estos últimos, en el siglo XIII –durante la época de la República de Siena–, quienes levantaron el perímetro amurallado de la ciudad tal como hoy puedes contemplarlo.

Accede al recinto a través de la Porta al Cassero, una de las seis puertas de acceso a la ciudad que se conservan casi intactas. Desde aquí, una rampa de piedra te conducirá hasta el pórtico de entrada a la Fortaleza, levantada por los mismos sieneses en 1361 (entrada libre). No dejes de pasear por su patio interior, contemplar las ruinas de la antigua iglesia de Sant Giles y acceder al Bastión de San Giovanni, ocupado en la actualidad por una interesante enoteca.

EL PRIMER CONTACTO
Resulta éste un buen lugar para tener un primer contacto con los vinos locales (disponen de más de 1.000 referencias desde 5 euros hasta 5.000 euros por botella) y adquirir algún producto típico de la zona, como la grappa deBrunello (10 euros) o los tradicionales cantucci, unos dulces muy parecidos a los carquinyolis catalanes que al igual que éstos, se toman regados con vino de moscatel. Un secreto: desde la tienda es posible acceder a la parte superior de las murallas. ¡No pierdas la oportunidad! (Enoteca la Fortezza di Montalcino. Acceso a murallas 4 euros).

Frente a la rampa de la Fortaleza entra en el casco histórico por la Via Ricasoli, uno de los ejes vertebrales de la localidad, y acércate hasta el Palazzo Pieri-Nerli –buen ejemplo de la típica arquitectura del Montalcino del siglo XVI– y el vecino Convento de Sant’Agostino, fundado por los monjes agustinos a finales del siglo XIII. En este último se ubican el Museo Cívico y el Museo Diocesano de Arte Sacro, con cerámicas de la época etrusca, pinturas de la Escuela de Siena y piezas halladas en la vecina Abadía de Sant’Antimo (Via Ricasoli, 31. Entrada 4,50 euros).

POR LA VÍA FRANCÍGENA
Cuenta la leyenda que fue Carlomagno quien fundó esta abadía, una preciosa obra románica de travertino italiano, en 1118 como agradecimiento por haber sobrevivido a la terrible plaga que asolaba Europa en esa época. El emperador llegó a Montalcino en su recorrido de la Vía Francígena, una importante ruta de peregrinación en la Edad Media que se iniciaba en Canterbury (Reino Unido) y cruzando Francia, Suiza e Italia, llegaba hasta la tumba de San Pedro en el Vaticano. A diferencia de lo que sucede con nuestro Camino de Santiago, la Vía Francígena cayó en desuso durante el Renacimiento, y aunque hoy algunos tramos se han habilitado, no es posible andar el camino en su totalidad.

Desde el complejo museístico, dirígete por la estrecha vía Bandi hasta las plazas Garibaldi y del Popolo, centros neurálgicos del Montalcino actual. Aquí se sitúan el curioso edificio medieval del Ayuntamiento (Palazzo Comunale), y la Oficina de Turismo resguardada bajo los soportales de la Piazza del Popolo.

LA CANTINA MÁS ANTIGUA
En la plaza del Popolo (nº6) se encuentra la cantina más antigua de la localidad, inaugurada en 1888, la Fiaschetteria Italiana. (telf: 00 39 577 84 90 43). Decorada al más puro estilo Liberty (el art nouveau italiano), este local fue lugar de encuentro de los intelectuales de principios del siglo XX, quienes acompañaban sus debates con un buen vaso del brunello local.

Hoy puedes apuntarte a la tradición y tomar aquí un aperitivo con fetunta (pan toscano con aceite, sal y pimienta) y una buena copa de vino blanco por 3 euros.

Para terminar tu ruta por Montalcino, un último apunte gastronómico en la taberna Il Grappolo Blu, especializada en las recetas toscanas de toda la vida. Para combatir el frío una buena opción es pedir la sopa ribollita (un antiguo plato campestre a base de diversos vegetales), o algún delicioso plato de pasta elaborada con harina de castaña. (Scale di Via Moglio, 1. Raciones desde 7,50 euros y menú a la carta por unos 30 euros. Telf: 00 39 577 84 71 50).

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