GastroEconomy
Actualizado: 10/05/2012 | Por Marta Fernández Guadaño, Gastroeconomy

Dinner, la cocina histórica británica de Heston Blumenthal en formato de segunda marca

Desde el 30 de abril, está considerado el noveno mejor restaurante del mundo. Un día antes, Gastroeconomy visitó este espacio ubicado en el Hotel Mandarin Oriental de Londres. El local materializa una sucursal del cocinero británico, que mantiene en The Fat Duck su casa madre y que apuesta en su local londinense por una reedición del recetario histórico inglés entre del siglo XIV al XIX. Repasamos la trayectoria de este chef-empresario y de su grupo SL6, y explicamos el formato de negocio y la oferta de auténtica arqueología gastronómica de Dinner. ¿Se merece Dinner ser el templo gastronómico nº. 9 del planeta? Sigue leyendo…


Dinner (© Dinner y 50 Best Restaurants)

Domingo 29 de abril de 2012, a las 14.30... Mesa en Dinner by Heston Blumenthal, en el exclusivo Hotel Mandarin Oriental Hyde Park en Londres. Justo 22 horas antes, una llamada a Dinner nos da la sorpresa: hay una mesa libre al día siguiente para dos personas y se puede hacer la reserva. Otro amigo que iba a estar en Londres esos días llama la tarde del sábado 29 y reserva sin problemas para cenar el lunes 30.
Dinner no parece un lugar de mesas imposibles, aunque cuando lo visitamos está lleno de clientes que siguen llegando pasadas las 14.30, bajo un sistema de reservas que permite al comensal comer con opciones de horas de reserva cada 15 minutos y que, por lo tanto, garantiza una frecuente rotación de mesas, esa asignatura imposible en España.

Es la segunda marca de Heston Blumenthal (High Wycombe, Buckinghamshire, 1966), el cocinero británico que en 2005 desbancó del primer puesto mundial a Ferran Adrià por un año. Su restaurante del pueblo de Bray, en el condado de Berkshire (al oeste de Londres), se convertía en el número uno de la Lista S. Pellegrino de los 50 mejores restaurantes del mundo, publicada anualmente por la revista británica 'Restaurant Magazine'. Este chef 'fuertote', con gafas y pelo rubio cortado al uno, defendía por entonces un concepto de cocina basada en la investigación, la experimentación y, sin duda, el juego: el comensal que se sentaba a su mesa debía poner en juego todos sus sentidos. Así que el cliente podía 'completar' un plato con diferentes sonidos emitidos de un iPod. De hecho, Blumenthal desarrolló un estudio con la Universidad de Oxford hace más de seis años sobre el papel del sonido al comer un plato y su impacto sobre la percepción del sabor por parte del cliente. "Los ingredientes visuales, sonoros y psicológicos forman parte de mi cocina multisensorial", afirmaba Blumenthal hace unos años.

(Continua)

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