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Una vida al filo

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido

El verdadero Miguel Mañara fue un personaje muy diferente al seductor al que los románticos le colgaron el sambenito de haber inspirado las correrías que Tirso de Molina atribuye a su Don Juan en El burlador de Sevilla

Por Sebas Álvaro 20 abr. 2013 00:09

Camino de nuestro principal objetivo, escondido no muy lejos del Postigo del Aceite, Genoveva me da una pequeña vuelta por callejas, patios y un pequeño jardínMi infancia son recuerdos, de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde florece el limonero. Así comenzaba el bueno de Antonio Machado uno de esos poemas que marcaron la poesía española y de paso mi juventud. Creo que es uno de los más bellos poemas que he leído y que más me conmueven (porque en muchos de esos versos me reconozco), en el que describe su personalidad y que siempre que vuelvo a Sevilla vuelvo a evocar cuando veo esos patios frescos, que parecen cobijar al viajero cuando en pleno verano el calor hace pasear a media tarde. El paseo que Geno está compartiendo conmigo tiene una intención determinada, que sólo ella conoce, para desvelarme unos determinados lugares que todos ellos están cosidos por una historia legendaria común. Una calle de Sevilla. Foto: Sebastián Álvaro
Primero pasamos por delante de la famosa Hosteria del Laurel, inmortalizada en la obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio, uno de esos lugares comunes en los que se desarrolla la trama de una de las obras de teatro más conocidas de la literatura española de todos los tiempos. Luego hemos , relativamente cercana. De repente caigo que, en el mismo poema en el que el evocaba su infancia en Sevilla, Antonio Machado afirma “ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido”. Geno me cuenta que, al parecer, Mañara fue el inspirador real del Tenorio de Zorrilla. A decir verdad, nunca había hilado esta calle con el Mañara al que se refería Machado, aunque sabiendo las andanzas del Bradomín de Valle Inclán me imaginaba a alguien famoso por sus dotes seductoras, algo consustancial en estas tierras y perpetuado en la literatura española desde los tiempos de Tirso de Molina hasta el inmortal aventurero Don Juan de Zorrilla, y actualmente en las revistas del corazón.Luego paseamos por la calle Miguel Mañara. Foto: Sebastián ÁlvaroMuchas veces en alguna conferencia me gusta definirme como aventurero puntualizando que lo soy en la más noble acepción del término, es decir “hombre que voluntariamente acomete aventuras”, para alejarme de esa otra acepción que le viene como anillo al personaje de Zorrilla: “hombre sin oficio ni profesión… que vive a costa de las mujeres…” Por si acaso el notable escritor romántico español describe a su personaje dado a “bajar a las cabañas, subir a los palacios y escalar claustros”, siempre detrás de alguna mujer que llevarse a la cama… aunque no sé porqué eso necesariamente le hizo dejar “memoria amarga” tras de si en aquellas bellas novicias, princesas y doncellas, a no ser que tuviera algún tipo de disfunción eréctil que Zorrilla no contó y que hoy podría haber mitigado algún fármaco moderno. Leído desde nuestros días la verdad es que el personaje de Don Tenorio ha dejado de ser escandaloso, pues hoy no pasaría de ser un niño pijo bravucón dado a buscar pelea en bares y discotecas.


Una estatua de Miguel Mañara. Foto: Sebastián ÁlvaroGeno me cuenta que, en realidad, el verdadero Miguel Mañara fue un personaje muy diferente al seductor al que los románticos le colgaron el sambenito de haber inspirado las correrías que Tirso de Molina atribuye a su Don Juan en El burlador de Sevilla. Algo totalmente imposible si se tiene en cuenta que cuando se publicó la obra de Tirso, Mañara sólo tenía 3 años. Sin embargo si es probable que la leyenda, y la imaginación de Zorrilla, hicieran el resto para situar su Don Juan en estas calles por las que ahora camino, y que luego Machado lo incorporase a su poema. Es más, es muy probable que aquel mismo personaje inspirase a Machado otra referencia en su poema Don Guido cuando escribió: “¡Aquel trueno vestido de nazareno!..."

La Hostería del Laurel. Foto: Sebastián Álvaro

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Sobre el blog

Éste es un blog de viajes en el que conviven sin problemas imágenes de un viaje a Jordania, el relato de una expedición a un ochomil o las reflexiones del autor. Desde Tierra de Fuego al Himalaya, el relato en primera persona de aventuras a lo largo y ancho del planeta.

Sobre el autor
  • Sebastián ÁlvaroSebastián Álvaro

    Viajero de profesión y vocación, Sebastián Álvaro lo mismo se sube en una bici para hacer el camino de Santiago que se relaja en las playas canarias. Alpinista, director durante 27 años de "Al filo de lo imposible" y amante de las nuevas emocione, ha dirigido más de 150 expediciones y realizado más de 300 documentales.

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