Sebastián Álvaro | |
Post sacados del blog 'Una vida Al Filo' cuyo autor es Sebastián Álvaro, director del programa de Televisión Española Al Filo de lo Imposible
La opinión de Javier
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Hace poco escribías Sebas en tu blog sobre lo orgulloso que te sientes del proyecto humanitario en el pueblo de Hushé (Pakistán). Seguramente existen diferentes y variados motivos para que una persona decida dedicarse a la cooperación. Y no siempre es un real espíritu solidario. Creo que merece la pena escribir sobre ello en tu blog aunque imprima un tono amargo.
En mi caso, fue la casualidad de trabajar en el Hospital MAZ, que colabora con vuestras expediciones, el detonante que hizo embarcarme en la hoy maravillosa realidad del Proyecto Hushé, proyecto que abanderas y con el que siempre soñaste.
Si algo he aprendido de cada uno de mis maravillosos compañeros, durante estos últimos cinco veranos intentando mejorar la salud de la gente de este pueblo del Norte de Pakistán, es que la solidaridad no es fácil y que exige entregarse a ella en cuerpo y alma. No vale con trabajar un poco o un mucho. Hay que darlo todo, trabajar duro para tratar de obtener una recompensa que no es otra cosa que observar con tus propios ojos los pequeños cambios que van haciendo mejor la vida de la gente por la que trabajas. Así lo hacen la mayoría de los cooperantes que trabajan (muchos diariamente) en sitios míseros y en condiciones paupérrimas. [ Ver fotogalería ]
Y pienso que se debe hacer de forma lo más altruista posible… Eso es lo que me han enseñado mis amigos de la ONG Sarabastall que utilizan sus propios recursos personales para trasladarse año tras año a ese recóndito y precioso lugar donde trabajan con esfuerzo y ahínco.
Es por esto que no puedo dejar de mencionar actitudes de algunos cooperantes que hacen que el sentido de la cooperación se tergiverse seriamente, que no se esfuerzan, que no tienen el verdadero espíritu cooperante. Seguro que muchos habéis oído hablar de dinero que se utiliza en cosas muy diferentes para lo que se pide, proyectos que no valen para nada porque no se han tenido en cuenta las necesidades del lugar donde se actúa y un largo etcétera que en nada borra el trabajo de un montón de gente honrada que ofrece su solidaridad sin nada a cambio: ni de dinero, ni de un puesto de trabajo ni de gloria, ni reconocimiento. Así son los amigos que trabajan conmigo en Hushé.
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No vale con ir, con viajar, es necesario esforzarse al máximo. No hacerlo supone un lastre para el equipo que trabaja unido. En otros casos no acuden a seguir con el proyecto como ha sucedido este año en Machulo, la aldea por debajo de Hushé, en su mismo valle, por miedo al terrorismo indiscriminado islamista que puede tocar a cualquiera, aunque el “terrorismo de casa” no sea tan criticable ni da tanto pavor...
El ataque en Yemen contra turistas de la agencia vasca Banoa pone el miedo en el cuerpo. Pero eso es lo que les pasa desgraciadamente a muchos en el País Vasco todos los días, y sin embargo resisten a cuerpo limpio. [ Ver fotogalería ]
Pero también hay otros cooperantes cuyo objetivo es hacerse los héroes a base de consumir recursos de donaciones que bien pudieran emplearse de modo más rentable para aquellos a los que se pretende ayudar.
Este verano hemos sido testigos de alguna acción de este tipo.
Una ONG gallega se ofreció a colaborar en nuestro proyecto transportando una cantidad de medicinas al valle de Hushé que dicho sea de paso, muchas de ellas se pueden comprar en la última ciudad al Norte, Skardú, a mucho mejor precio que en España, como hacemos nosotros cada año, con dinero de donaciones de compañeros de nuestro hospital. Lógicamente se les abrieron las puertas y fueron invitados a poner su granito de arena. La sorpresa es que estas personas parecen no saber muy bien a qué fueron a Pakistán y tuvieron que elegir precisamente Hushé como objetivo de su “heroicidad”. Leyendo su página web o escuchándoles en los medios radiofónicos uno debía digerir tantas incongruencias y falsedades como las relativas al enorme riesgo de su viaje influido por el estado de “guerra” en que se encontraba Pakistán. Debemos haber estado en otro lugar y eso que hemos pasado un mes completo en la región. La zona norte está totalmente tranquila. Los desprendimientos y cortes en la alta ruta del Karakorum son normales en esa carretera después de las lluvias y si les parecía en malas condiciones podrían haber pasado después del terremoto del 2005… Es la otra cara de la cooperación.
Javier Pérez

El Tíbet
Sin duda aquella fascinación que ejerció a principios del siglo XX, cuando el País de los Lamas era un misterio escondido en medio de las montañas más altas de la Tierra, todavía pesa sobre muchos occidentales.

Imágenes de Una vida Al Filo
Fotografías de Sebastián Álvaro a lo largo de su vida de aventura.
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